terapia pareja claves éxito

Aunque la psicología se va abriendo camino en nuestra sociedad y cada vez es más común escuchar a alguien decir que ha ido a un terapeuta, la mayoría de las parejas se plantean la terapia como su última opción. La idea de que una persona desconocida pueda ayudarnos a resolver nuestros problemas más íntimos, nos sigue pareciendo extraña.

Esperanza vs Escepticismo en la Terapia de Pareja.

Cuando una pareja acude por primera vez a un psicólogo profesional en busca de ayuda y consejo, puede hacerlo con esperanza, pero no nos engañemos…, en muchas ocasiones también con escepticismo. En la primera sesión de trabajo, ambos miembros de la pareja exponen su historia con nerviosismo y tensión y dibujan un panorama cuando menos desalentador. El tiempo y las dificultades han hecho mella en ellos, pueden haberles hecho perder la confianza y, no en pocas ocasiones, haber minado también los sentimientos que tenían el uno hacia el otro. Se encuentran cansados, han dedicado mucho tiempo y esfuerzo con muy pocos resultados y se mueven en un terreno de sentimientos enfrentados: amor, rabia, resentimiento, celos, anhelo, inseguridad, impotencia, decepción…

Por todo esto, debemos tener siempre presente que abordar una terapia de pareja entraña un importante reto, tanto para el clínico como para la pareja. Pese a ello, la experiencia me demuestra una y otra vez, que la mayoría de las parejas puede conseguirlo.

Puntos Clave del Éxito de la Terapia de Pareja.

Me gustaría resumir los puntos que a mi juicio son básicos para el éxito de una terapia de pareja, con el objetivo de dar aliento e información útil a las personas, miembros de una relación en crisis, que quieran asumir este estimulante reto:

No es cuestión de fe sino de trabajo duro y bien dirigido.

  • Es el momento de superaros a vosotros mismos y emprender un camino diferente. Hasta ahora habéis hecho muchos esfuerzos pero seguramente en la dirección equivocada. Si lo hecho hasta ahora no os ha dado buenos resultados, debéis considerar seriamente la necesidad de cambiar vuestros comportamientos por otros que resulten más funcionales. El terapeuta os dirá cuales, ese es su trabajo, pero vosotros tendréis que esforzaros día a día para dejar atrás esos viejos hábitos y pautas disfuncionales.

El objetivo no es que vuestro cónyuge cambie, sino que vuestra relación mejore.

  • No centréis toda vuestra energía en conseguir que el otro cambie. Intentar que vuestra pareja modifique esos comportamientos que tanto os disgustan mediante críticas y reprobaciones continuas, sólo va a generar tensión, malestar, frustración y discusiones improductivas. Esto es muy desalentador, tú basas tu felicidad en el principio de cambio de tu pareja y claro… te frustras porque no está en tus manos sino en las suyas. Y por su lado, tu pareja percibe esto como un ataque y se pone inevitablemente a la defensiva, consiguiendo de esta manera lo contrario de lo que tú pretendías… Por lo tanto, será buena idea que ambos abandonéis cuanto antes esa actitud de confrontación, porque os está restando gran parte de la energía que tanto vais a necesitar para la mejora de vuestra relación.

La responsabilidad es compartida.

  • No hay que buscar culpables ni víctimas, sencillamente algo de lo que hacéis no está funcionando. Debemos considerar que cada uno de los miembros tiene que asumir su parte de responsabilidad en el curso de la relación. Sabemos que ésta es a veces una labor difícil, pero también sabemos que averiguar cuál es la responsabilidad de cada uno y conseguir que ambos miembros de la pareja la asuman, es un buen predictor del éxito en la terapia.

El cambio supone un compromiso unilateral.

  • Esto significa que se necesita para el cambio que tú trabajes en tus funciones mientras dejas que el otro trabaje en las suyas…, y que debes de seguir intentando hacer bien tu trabajo independientemente, o a pesar, de lo que el otro miembro de la pareja haga. Esto se suele entender bien, pero es muy difícil de llevar a la práctica. Los terapeutas ya lo sabemos y por ello nos esforzamos junto a vosotros para que podáis conseguirlo. Las personas tienden a sentir que esto va en detrimento de sus propios intereses y lo evalúan en términos de pérdidas en lugar de ganancias. Ambos miembros de la pareja deben entender que aprender a hacer las cosas de mejor manera nunca podrá ser una pérdida para ellos y que, además, es la única forma de poder avanzar. La clave es dejar de justificar mis malas actitudes en que mi pareja también las tiene (esas u otras) y abandonar la tan socorrida actitud de espera (“cuando tú hagas tu parte yo haré la mía”). Si se hace bien, en poco tiempo esto empezará a dar los primeros resultados, pero hay que ser conscientes de que cada persona tiene su propio ritmo de aprendizaje y tenemos que respetarlo.

Los esfuerzos de hoy pueden tener un efecto inmediato o a más largo plazo.

  • El cambio no se produce en línea continua ascendente sin altibajos ni reveses. En el transcurso de la terapia, hay intervenciones que causan un efecto inmediato, y otras que trabajan a un nivel más profundo y van generando, paso a paso, cambios  que serán  más estables y duraderos. Nos enfrentamos a un proceso de cambio progresivo donde la constancia y la paciencia serán virtudes determinantes.

Esto es sólo el principio, pero tan pronto como los dos miembros de la pareja consigan interiorizar estos conceptos, tendrán la mitad del camino hecho. Con este gesto le están demostrando a su pareja que quieren ser un equipo y que están decididos a trabajar juntos en aras del bien común.

Pilar Martín Rodríguez
Psicóloga NºCol. CV-09903

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