Cómo vivir con Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII)

intervención psicológica en la enfermedad inflamatoria intestinal

La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) con sus dos variantes, Colitis ulcerosa (CU) y Enfermedad de Crohn (EC), es una enfermedad crónica en la cual se produce una inflamación de la mucosa en cualquier parte del tubo digestivo (en el caso de la EC) y en el intestino grueso y/o recto (en el caso de la CU). Sus principales síntomas son diarrea, dolor abdominal, anemia, debilidad, pérdida de peso, fiebre, sangrado rectal e inflamación en otras partes del organismo como articulaciones u ojos. Esta enfermedad cursa con períodos de exacerbación (brotes) y períodos de remisión. En España se estima que hay cerca de 150.000 afectados por esta patología, de los cuales el 25% son niños y adolescentes. Además, la incidencia de estas enfermedades se ha multiplicado por 10 en los últimos 25 años.
Después de leer estas líneas cualquiera puede imaginarse el impacto psicosocial que se puede llegar a producir en la vida de las personas que son diagnosticadas de esta enfermedad. En este artículo estudiaremos este impacto y nos detendremos en el papel tan importante que tiene la intervención psicológica para mejorar la calidad de vida de estos pacientes.

Causas de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal.

Aunque se conoce mucho sobre las manifestaciones clínicas de la EII, aún no están tan claros los mecanismos que subyacen al origen de esta enfermedad.
En la actualidad se considera como hipótesis más plausible la existencia de una alteración inmunológica como causante de estas reacciones inflamatorias. También se ha estudiado la posible existencia de un proceso infeccioso. Las investigaciones también apuntan a la intervención del estrés como factor que agrava la enfermedad, y que está íntimamente asociado a una mayor actividad de la enfermedad en la motilidad intestinal y en la respuesta del sistema inmune. Se ha visto que hay una estrecha unión temporal entre sucesos vitales estresantes y el incremento de los síntomas de la EII.

Impacto psico-social de la Enfermedad Inflamatoria Intestinal.

La EII tiene un gran impacto psicosocial en la vida de las personas, es una patología en la que a veces los pacientes (sobre todo cuando sufren un brote o complicaciones de su enfermedad) se ven obligados a renunciar a actividades de su vida cotidiana como ir a trabajar, utilizar el transporte público, acudir a un acto social o viajar. Además, tienen que incrementar las visitas al médico, tomar “su” medicación (a menudo con importantes efectos secundarios) e incluso, en determinadas ocasiones, sufrir hospitalizaciones. Todo esto puede llegar a generar un alto nivel de preocupación y una menor vitalidad, por lo que no es de extrañar que las personas con EC y CU sean más propensas a padecer síntomas de Ansiedad y/o Depresión.
Si tienes esta enfermedad sabrás de lo que estamos hablando…, casi de repente tu cuerpo te ha dado la espalda y has perdido uno de tus bienes más preciados, en el que posiblemente hasta ahora no habías reparado: LA SALUD. Cuando has pasado todo el “peregrinaje” de médicos y por fin sabes poner nombre a lo que te pasa, parece que debas asimilar en un tiempo record esta pérdida y todos los cambios que se han producido en tu día a día, además de hacer todo lo posible para curarte. Si ya llevas tiempo con la enfermedad sabrás que hay fármacos que pueden ser muy efectivos para frenar los síntomas de la enfermedad y que hay períodos de remisión que pueden llegar a ser bastante largos, pero es una enfermedad crónica, lo sabes, y eso necesita un tiempo para poder ser asimilado.

Intervención psicológica en la Enfermedad Inflamatoria Intestinal.

A menudo los pacientes con EC y CU pueden sentir un bloqueo emocional, una pérdida total de control sobre sus vidas e intentan volver a recuperar su equilibrio y bienestar por medio de conductas que no les benefician.
Una intervención psicológica adecuada puede ser de vital importancia para acompañar al tratamiento médico de la enfermedad, con el objetivo de conseguir ayudar a los pacientes a:
– reducir sus niveles de ansiedad y depresión;
– reevaluar la enfermedad aminorando así su impacto;
– generar estrategias de afrontamiento adecuadas hacia la enfermedad y hacia otros sucesos vitales estresantes que pueden influir en la exacerbación de la enfermedad;
– mejorar la motivación del paciente y con ello la adhesión al tratamiento médico necesario;
– instaurar hábitos de vida saludables o adaptarlos en su caso a las circunstancias específicas de su enfermedad (alimentación, ejercicio físico…);
– y mejorar su red de apoyo social.

Aún queda mucho camino por recorrer en el campo de la Psicología de la Salud, pero actualmente la investigación ya arroja suficientes resultados como para saber que una intervención psicológica, además de la médica, puede ayudar a los pacientes con Enfermedad Inflamatoria Intestinal a conseguir una mayor adaptación y calidad de vida.

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