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¿Qué es la hipocondría?

La persona con síntomas de hipocondría tiene la convicción de padecer una grave enfermedad física que aún no ha podido ser diagnosticada. Debido a esto, se encontrará en continuo estado de alerta e interpretará con frecuencia determinadas sensaciones o cambios normales de su cuerpo, como signos o síntomas de una enfermedad con mal pronóstico.

Los pensamientos catastrofistas del hipocondríaco van y vienen; a veces le parecerán menos creíbles y se sentirá aliviado, pero en cuestión de minutos, horas o días volverá a estar terriblemente angustiado por la posibilidad de estar gravemente enfermo (por cáncer, un problema cardíaco, el fallo de algún órgano…).

Toda vez que aparezcan estos pensamientos aparecerá el miedo y con él, como es natural, una respuesta de ansiedad. Esta ansiedad además de generarle un importante nivel de malestar, va a desencadenar unos síntomas físicos (taquicardia, sudor, tensión muscular, dolor de cabeza, mareo, hormigueos, boca seca, sensaciones en el estómago, respiración acelerada…), que se convertirán también en una amenaza, porque van a ser interpretados por la persona hipocondríaca como “síntomas” de enfermedad.

Cuando la ansiedad y sus síntomas hacen su aparición, el hipocondríaco hace lo posible por deshacerse de ellos y tranquilizarse, entonces comienza a desplegar una serie de conductas muy típicas de este tipo de trastorno.

  • Consulta sobre sus síntomas con varios médicos y especialistas, también con personas de confianza y muy frecuentemente, por su accesibilidad, en páginas de Internet. Busca una explicación a sus síntomas, descartar la posibilidad de una enfermedad y aunque su objetivo es reducir la ansiedad neutralizando el pensamiento, a veces consigue lo contrario ya que puede recibir información ambigua o hacer una mala interpretación sobre la misma.
  • En su búsqueda de seguridad, la persona con hipocondría también puede desarrollar conductas de comprobación de sus síntomas. Auto-observa su cuerpo, en ocasiones de forma muy compulsiva, en busca de signos que puedan indicar enfermedad. Cuando encuentra algo que considera “sospechoso” (como un bulto, una mancha, o una imperfección o asimetría en cualquier parte de su cuerpo), lo comprueba una y otra vez mirando, tocando, palpando, comprobando… Aunque el objetivo es reducir la ansiedad, estas conductas terminan generando más ansiedad.
  • En otras ocasiones, el individuo opta por la evitación, por lo que intenta alejarse de conversaciones en las que se habla sobre enfermedades, evita ir al médico, entrar en un hospital, hacerse pruebas… Elige evitar estas situaciones “ansiógenas” a toda costa para no enfrentarse a sus miedos, aún en el caso de que la visita al médico o la realización de una prueba diagnóstica, se pueda considerar crucial para su salud.

¿Cómo tratar la hipocondría?

Si sufres un problema de hipocondría te puede ser difícil aceptar que todo lo que te ocurre está en tu mente, porque tú, lo vives en tu cuerpo. Es posible que te cueste seguir las indicaciones de tu terapeuta, porque incluso puedes llegar a pensar que si te pones optimista, tus peores pronósticos se podrían hacer realidad… Pero piensa que hasta ahora, en tu búsqueda de “la verdad”, la hipocondría es la teoría más plausible y no pierdes nada por ponerla a prueba. ¡Ánimo!

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