hiperactividad infantil

¿Qué es el Trastorno por déficit de atención y/o hiperactividad (TDAH)?

El TDAH constituye una deficiencia evolutiva de carácter crónico que merma significativamente la capacidad de las personas que lo sufren para enfrentarse a las exigencias ambientales a lo largo de todo su ciclo vital.

Este trastorno del desarrollo se ha convertido en los últimos tiempos en un cajón de sastre a donde van a parar muchos niños que tienen un comportamiento perturbador, pero que de ninguna forma sufren una alteración neurológica como sucede en los diagnósticos de TDAH.

En nuestro centro, llevamos mucho tiempo recibiendo a niños que han sido diagnosticados de hiperactivos desde otros ámbitos como el educativo, cuando en realidad su comportamiento perturbador o falta de atención se debe a factores de otra índole que poco o nada tienen que ver con la hiperactividad.

Cuando el niño hiperactivo comienza la etapa de escolarización formal llegan a ser especialmente evidentes sus dificultades para permanecer sentado, inhibir las conductas impulsivas, prestar atención y seguir las instrucciones de los profesores.

Asimismo, se agudizan sus problemas para compartir, cooperar, e interactuar adecuadamente con sus compañeros. Por ello, suele ser al principio de este período cuando son diagnosticados la mayoría de los niños hiperactivos. Es en esta etapa cuando se evidencian con mayor claridad las deficiencias atencionales y organizativas de los estudiantes con TDAH y sus repercusiones negativas sobre el funcionamiento académico y conductual visit this web-site.

Pero, en mi opinión y desde el prisma de la psicología como una ciencia de la salud con un fuerte potencial preventivo, podemos intervenir antes de que el problema esté completamente instaurado determinando la vida del niño y su familia. Es importante para ello tener claro cuáles son algunos de los signos de alerta en el período evolutivo de la primera infancia con el objetivo de favorecer una intervención temprana, de vital importancia en la evolución de este problema específico del desarrollo.

Signos de alerta

La información que ofrecen las historias clínicas de los niños hiperactivos indica que la mayoría de ellos fueron bebés con un temperamento difícil caracterizado por una dificultad notable para adaptarse a las situaciones nuevas, planteando serios problemas en su crianza cuando se alteraban las rutinas.

Además, los padres recuerdan que sus hijos hiperactivos reaccionaban de forma desproporcionada ante los estímulos del ambiente, se mostraban irritables y demandaban una atención continua, eran excesivamente activos y presentaban una baja tolerancia a la frustración. Otro dato de notable interés se refiere a las dificultades que suelen experimentar en el establecimiento de los hábitos de alimentación y de sueño. Son niños que duermen menos horas de lo habitual en estas edades y a menudo se despiertan durante la noche llorando o gritando con patrones irregulares de respiración. En relación con las pautas de alimentación, el problema adquiere especial relevancia cuando se comienza a sustituir el biberón por los alimentos sólidos. Posteriormente, también se observa que la mayoría de estos niños suelen ser caprichosos y obstinados con las comidas y con cierta frecuencia tienen cólicos.

Este patrón de comportamiento típico de los sujetos hiperactivos en la primera infancia genera, incluso en los padres más competentes, sentimientos de ineficacia personal, frustración, enojo y rechazo, que afectan negativamente a la interacción que mantienen con sus hijos, conduciéndoles a menudo a aplicar pautas de disciplina bien excesivamente permisivas y solícitas, o bien extremadamente autoritarias. Como consecuencia, los problemas de relación que se establecen entre los padres y el niño en estos momentos, tienen un impacto negativo sobre su desarrollo, en mi opinión, casi más perjudicial que las limitaciones propias de la alteración.

Por todo ello, es importante tener presentes estos primeros signos de alerta y consultar con un especialista en desarrollo infantil para que pueda realizar una valoración, diagnóstico precoz e intervención temprana sobre las demandas tanto del niño como de su familia antes de que la problemática sea mayor y más difícil de abordar.

Pilar Samper Peris
Psicóloga NºCol. CV-08730
Máster especialista en
Desarrollo Infantil y Atención Temprana

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