estilos educativos parentales

Mi abuela dice que la culpa siempre es de los padres y mi abuela no suele equivocarse, o eso dice ella. Bueno, no sabemos exactamente si la culpa es de los padres, de la sociedad o de Papa Noel; lo que sí sabemos a ciencia cierta es que la influencia de los padres sobre la educación de los niños, sobre todo en los primeros años de vida, es crucial. La familia es el agente socializador más potente en el aprendizaje de los niños, en ella se aprenden hábitos, conductas, habilidades, se forma la personalidad y la autoestima… Muchas campañas preventivas se han basado en este hecho para apoyar la educación moral de los menores (Children se, children doo. Los niños ven, los niños hacen) en cuanto a violencia o afición a la lectura.

El tipo de vínculo que se genera con la madre o con el padre, la relación con los hermanos, los valores que se generan en la familia, los apoyos sociales de los que dispone la familia…; sabemos que todos esos factores influyen en la enseñanza de los menores del hogar. Aunque sí que es cierto que existen otros agentes que influyen en el núcleo familiar, y que por consiguiente influyen en los miembros de la familia, como el nivel económico, la sociedad en la que se desenvuelve, la cultura subyacente…, el factor más influyente e impactante en la formación de los niños son los estilos educativos parentales.
Los estilos educativos parentales serían el conjunto de formas de intervenir de los adultos en su relación con los niños, más concretamente con sus hijos.

Diferentes Estilos Educativos Parentales.

Aunque es cierto que la manera de actuar de los padres suele variar en el tiempo y que es difícil catalogarlas de manera estricta, la investigación ha encontrado patrones similares en dos aspectos de sus conductas parentales: el grado de control sobre los menores y la calidez afectiva. De la combinación de estas dos variables se obtienen cuatro estilos educativos

Estilo Negligente: este estilo cuenta con una frialdad afectiva y ejerce un bajo control sobre los niños. El padre indiferente o negligente no impone limites, no exige demandas ni reclama responsabilidades. Proporciona un ambiente familiar desorganizado y desestructurado. Se centra en su propia vida y no le queda tiempo para sus hijos, derivan sus responsabilidades a otras figuras como la escuela u otros familiares. Emocional o socialmente retraídos, si además los padres son hostiles entonces los niños tienden a mostrar muchos impulsos destructivos y conductas delictivas, sobre todo en la adolescencia.

Estilo Autoritario: combina altos niveles de exigencia con una baja sensibilidad afectiva. El padre autoritario es distante y totalitario, tiende a aplicar normas estrictas e inflexibles sin razonarlas con los hijos, la independencia de los niños es escasa. La comunicación con el niño suele ser escasa, pobre o unidireccional (los adultos hablan y los niños escuchan). Por ello, los menores suelen desencadenar retraimiento, irritabilidad, poca interacción social y baja espontaneidad. En la adolescencia, las niñas tienden a ser pasivas y dependientes, los niños desarrollan rebeldía y agresividad.

Estilo Indulgente o Sobreprotector: la alta calidez afectiva y un bajo control caracterizan a los padres permisivos. Son padres afectivos con una comunicación poco efectiva y unidireccional (los niños hablan y los padres escuchan) con sus hijos. Ejercen un control y exigencia muy bajo, no existen reglas claras y el ambiente familiar es desorganizado y guiado por las necesidades de los niños. Así, los hijos de padres sobreprotectores suelen ser niños consentidos, impulsivos y exigentes. En la adolescencia pueden desarrollar baja tolerancia a la frustración y sentimientos de desdicha al no lograr sus objetivos.

Estilo Democrático o Autoritativo: se caracteriza por un alto nivel de exigencia acompañado de una alta calidez afectiva. Son padres estrictos y sensibles, que equilibran el afecto con la razonable exigencia. Tienen una comunicación abierta, flexible y receptiva, bilateral (ambos hablan y se escuchan). Aplican castigos sensatos a sus hijos bajo reglas razonadas y los alientan en su progresiva autonomía. En consecuencia los hijos de padres democráticos tiene una mayor estabilidad y ajuste emocional, poseen más confianza en sí mismos y una alta autoestima y suelen ser socialmente competentes. Además tienen mejor rendimiento escolar.

Seguro que has detectado cual de ellos resulta mas beneficioso para el buen desarrollo y adaptación de los niños, el estilo democrático. Es posible que detectes prácticas en unos mismos padres que pertenecen a varios estilos educativos, los estilos suelen ser mixtos. Pero también es posible que te hayas dado cuenta que ejerces alguna práctica que no consideras beneficiosa, pero no sabes como cambiar. Seguro que con un poco de ayuda serías capaz de mejorarlas.

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