Todas las personas nos hemos sentido alguna vez impotentes ante la idea de saber que somos nuestro propio obstáculo. Que no nos hemos dado la oportunidad de ver qué pasaría si hubiésemos intentado aquello que deseábamos hacer. ¿Quién no quiere superar sus limitaciones?

No siempre se trata de grandes cosas, porque a veces son pequeños los cambios que queremos emprender, pero no sabemos ni por dónde empezar o no conocemos las verdaderas herramientas que tenemos para hacerlo.

El coaching nos permite ser conscientes de nuestras acciones, hábitos, valores, creencias y juicios, a fin de facilitar procesos de cambio, que nos permitan realizar acciones que nos lleven a ser una persona más completa, más satisfecha.

Es una oportunidad de ir más allá y de reinventarse, de generar futuro a nivel personal.

Saber escucharnos, saber pedir lo que queremos… No se puede proyectar hacia adelante sin conocer de dónde parto, quien soy ahora y aceptarlo y defenderlo ante los demás.

Empoderarnos, definir metas, conseguir objetivos… A veces es difícil ver más allá de lo cotidiano, de resolver el ahora en el que nuestras metas se difuminan.

Respetar nuestras necesidades afectivas y sexuales, saber buscar el placer… Nuestro cuerpo reclama sensaciones positivas y en ocasiones no sabemos atenderle, cuidarle y darle placer. En consecuencia, malgastamos una fuente de gran aporte de bienestar.

Tener el control mental y emocional… difícil tarea si no tenemos atención plena, si no paramo y escuchamos qué ocurre dentro de nosotros.

El coaching, por tanto, cree en el cambio y el crecimiento y para que ese cambio se dé, hay una herramienta que quizás ya tengas… las ganas de cambiar y crecer.

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