Tristeza, te has encontrado alguna vez en una situación en la que no te reconoces?

¿Alguna vez en la vida te encuentras en esa situación en que tristemente no te reconoces?

Alguna vez en la vida te encuentras en esa situación en que no te reconoces, no te ves reflejado en ese hombre que va siempre contigo, como diría Machado. No reconoces a un hombre triste, apagado, apático sin motivaciones o ilusiones. Cuesta asumir que no tienes el timón de ese barco que es la vida y que vas a la deriva a merced del oleaje (esta metáfora no es mía, es de mi psicóloga pero es buena y me gusta). Ese día, sin saberlo, cuando reconoces que no estás bien, que algo te pasa (aunque no sabes muy bien el porqué), ese mismo día ya has dado un paso enorme en la solución, ese día empieza la lucha. Obviamente no es fácil, a mi el empujón me lo dio mi madre (una madre siempre será una madre da igual que tengas 10, 20 o 30 años), ella misma me buscó una psicóloga que conocía a través de una tercera amiga. Y claro, cuando al final aceptas que necesitas ayuda profesional pues no es agradable, no es para festejarlo pero sin duda es necesario.

el primer día que fui a la consulta de mi psicóloga

Aun recuerdo el primer día que fui a la consulta (desgraciadamente han sido dos las épocas de mi vida en que tuve que ir al psicólogo y aunque me gusta mucho hablar espero no volver más). Era primerizo. Supongo que a todos les pasa cuando vas a un psicólogo dices o re reafirmas en eso de “yo no estoy loco”  (seguramente no, o quizá sí, pero creo que como decía Unamuno un punto de locura es necesario). Mientras esperaba en la sala de espera la cabeza no dejaba de dar vueltas: “anda que verte en estas”, “cómo has llegado hasta aquí”, “con lo que tú eras”, tú que das los mejores consejos del mundo (aunque soy incapaz de aplicarme uno) tú que te has leído todo de Jorge Bucay y Paulo Coelho y naufragas aplicando la teoría…todo esto luego me enteraría que es sentimiento de culpabilidad, Cuando por fin sale la psicóloga, ví que era una persona normal, no tenía dos cabezas, ni cola, ni olía a azufre, es más mi psicóloga va para medio maja. También el despacho era muy normal, nada de esos tan barrocos y estirados como los de las películas (que daños han hecho las películas…). Y cuando empezamos a hablar me dí cuenta que tampoco era nada parecido a tumbarse en un sofá y contarle tu vida al psicólogo y acabar hecho un mar de lágrimas. No es tan traumático, es mucho más normal. Era una conversación normal (no un monólogo, no se las da de nada, no es un vendebiblias) en la que la persona que tienes delante racionaliza, razona lo que tú, por la situación de colapso, no eres capaz de razonar. Te hace que te fijes en pequeños y grandes detalles que tú no eres capaz de ver. Y te da herramientas para controlar aquello que te hace perder la calma y el equilibrio. Y desde aquí tengo que negar que contarle las cosas a un amigo o familiar sea igual que contárselo, en mi humilde opinión, a un psicólogo por dos motivos: 1- los amigos y familiares supongo que por el vínculo emocional que tienen contigo no pueden racionalizarlo todo, y decirte las verdades más crueles y darte los mejores consejos, aunque te sirvan de desahogo llorar con ellos. Mi psicóloga dice que llorar es muy bueno, no le quito la razón, pero reír tiene su punto. 2-yo a un amigo o a mi madre en cuanto me dicen algo que no quiero oír los mando lejos….a una desconocida que encima le pagas justamente para que diga lo que no quieres oír…yo personalmente no me atrevo…llámame loco.

en las sesiones de trabajo con la psicóloga me di cuenta que todo cuesta pero vale la pena

También en las sesiones con la psicóloga me di cuenta que todo cuesta, que un problema psicológico no es como una herida o dolor físico que con unos puntos de sutura o una pastilla se te va, (que era justamente lo que yo buscaba) hay que trabajar, hay que hacer cosas, hay que hacer registros, hay que fijarse en actitudes, hay que leer…..Pero más que hacer hay que querer hace, en definitiva hay que tener voluntad, ponerse la capa de guerrero para superar los altibajos que sin duda también han de llegar.

Y poco a poco, con humildad, y con trabajo, llega un día en que (también sin saber quizá el porqué) te miras al espejo y te dices pues no estamos tan mal, y vuelves a reconocer el sonido de tu risa, vuelves a tener serenidad, vuelves a sentirte activo, y ves poco a poco como la máquina vuelve a funcionar, vuelves a tomar el timón y a dirigir el barco. Esto además de muy saludable es muy satisfactorio al ver los frutos del esfuerzo.

ámate a ti mism@

Así que si de algo vale mi humilde consejo, amarse, amarse los unos a los otros (que bíblico me quedó esto) pero sobretodo ama a esa persona que siempre está contigo, ámate a ti mismo, enriquécete como persona, cuídate, mímate (no es que tengas el derecho a amarte es que tienes la obligación de ocuparte de ti) porque tú, y solo tú, eres el motivo de tu felicidad, y si alguna vez decaes pide ayuda, un psicólogo no está tan mal, a mi me fue bien.